El cliente no puede reemplazar al Editor.
El cliente puede reemplazar todo: La IA, los prompts, la herramienta, el modelo, el chat, su Dios… pero hay una cosa que todavía no puede reemplazar, Benjamín. No puede reemplazar al editor
Empecemos por lo obvio.
Nunca fue tan fácil, rápido y barato generar el contenido que antes le era imposible al 99% de la humanidad. Se tardaban dias, semanas, incluso meses para generar contenido que incluso no era satisfactorio.
Requería maquetadores, dibujantes y diseñadores de diferentes áreas para terminar diseños, videos y/o animaciones. Y la lista sigue.
Ahora y por primera vez en la historia de la humanidad cualquier persona puede generar contenido mientras tenga un smartphone, una computadora y acceso a internet.
Las posibilidades de hoy son absurdas.
Las marcas tienen el poder de jugar y probar de una manera increíble. Sí. La realidad es que el mundo de diseñadores y animadores peligra. No es algo sencillo. Miles de personas en todo el mundo estan viendo delante de sus ojos cómo una persona sin experiencia ni criterio puede hacer cosas mejores.
La IA avanzó de una manera exponencial en menos de dos años y las posibilidades de hoy son impensadas.
Acá es donde volvemos a la frase del comienzo y vemos que por ahora los editores se volvieron irremplazables
Hoy los editores pasaron a ser oro. Si bien siempre lo fueron en realidad ya que la edición marca la diferencia en demasiados aspectos, ahora mucho más.
Más allá del entendimiento de la trama, que es importante. Cuando creas un video, por más corto que sea, contás una historia. Hay una narrativa. Una lógica. Que si no está, la persona lo ve y duda. Siente que hay algo raro. Algo que no fluyó y que le hizo perder la atención.
Eso pasó siempre.
Pero hoy, encima de todo esto, la cantidad de contenido que se crea es descontrolada. Sin alguien que pueda entender y convertir esos prompts vacíos de alma en una historia y/o en un contenido realmente importante, va a seguir siendo un contenido de IA del montón. El publico lo va a saber. Por el simple hecho de que el usuario ve miles de contenidos por día, está entrenado para identificar qué contenidos están bien editados y cuáles no. Qué historias funcionan y lo atraen y cuales no.
Cada vez más nos damos cuenta de los detalles. Manos con 6 dedos, frases insoportables de IA, “esto no es tal, es tal”, los mismos estilos de edición, las mismas estructuras de copy, las mismas músicas, los mismos movimientos de cámara, las mismas placas. Todo empieza a verse igual.
La IA no diferencia. Les da a todos el mismo contenido y lo que termina pasando que es realmente preocupante es que la IA se está alimentando del propio contenido basura que genera. Es un loop infinito en el que todo termina en contenido vacío, repetido y genérico. Entonces a medida que más tiempo pase, más se va a alimentar de contenido genérico de otra IA.
No falta nada para que la IA comience a editar todo el contenido que se genere y pase a ser igual para todos.
Por eso tener editores se volvió tan clave.
Contar con alguien que cuente tus historias y las arme de una manera única, personal, distinta al resto. Que pueda agarrar todos esos planos, todas esas imágenes y entender cuál es la mejor y más personal forma de encadenar la narrativa.
Ni siquiera necesitás a los editores para que amen tu marca. Los necesitás para que no la odien. Los necesitas para que la recuerden.
Casi no hay un cartel, una placa o una publicidad que tenga personas de verdad. Son todas imágenes de IA. Se pierde todo, ya no queda nada.
Es por eso que hoy el editor es quien puede devolvernos al menos una de las cosas más importantes del humano. El alma de las cosas.
Con un sonido, una frase, un movimiento, una seguidilla inolvidable de planos que nos hacen olvidar los cores y los engańos. Un guiño a la audiencia. Que lo ve, sonríe levemente y se sienta conectado a esa historia como a ninguna otra. Que la sienta y la recuerde.
Ahí es donde todo lo que hiciste valió la pena.
Esa persona conectó con lo que hiciste de una manera personal. Puede no comprarte hoy o no comprarte nunca. Pero vas a tener un contacto personal mientras recuerde eso.
Seguramente lo recuerde si pasa algo así. Porque si no hay nada, no hay nada para recordar.
Despertate. Posiblemente hoy le esté pasando esto a tu marca. Al menos contrata un buen editor.
